A la mañana Séneca
Sopa aguada y silencio espeso.
Para meditaciones
haría falta
algún aprendizaje.
Pero si hay paciencia
la piedra de lo que calla
algún jugo soltará.
En el mar, en el río
En el mar pienso en el río.
Entonces vuelven
aquella luz cegadora,
su peligroso silencio
y los cadáveres
sembrados en otro río
cercano.
Se puede oír
el ruego del pez
que no volvió al cauce,
sentir el vacío
del cuerpo adolescente
de aquel primo robado
por el Paraná
hace tantos veranos.
En cada zambullida
me dejo arrastrar
por su quietud engañosa
y su engañoso olvido.
Río que no es posible pensar.
(De Buceo)
Canto a las mañanas
Me gustan todas las mañanas.
La de ayer, las que vendrán
y sobre todo ésta.
Me gusta el olor del rocío en el pasto
y el hilo de luz dorada
que se asoma y se oculta.
Su promesa :
todo el día y su noche
por delante.
Me gusta esta mañana
ahora con su luz plateada
su amenaza de lluvia
que no llegará a pisar el suelo
con su diálogo de música
entre la brisa y el pájaro
cuyo nombre no puedo recordar
y la brizna que cae
sobre el espesor del agua
del estanque y su horizonte.
(De Lo que sé del fuego, inédito) |