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JULIÁN BEJARANO
 
Nació en Buenos Aires en 1983.

En la actualidad vive en Paraná, Entre Ríos. En el año 2005 ingresó a la Universidad Autónoma de Entre Ríos pero sólo cursó hasta el primer cuatrimestre del profesorado de Lengua y Literatura.

En dos oportunidades, junto al poeta Ariel Delgado, creó la Pegatina de Poemas, que consistía en pegar afiches en las calles de Paraná con poemas de los autores que más los habían marcado.

En 2008 publicó su primer libro de poesía A Eda, por su dulzura, en ediciones de la Intemperie.

En 2009 apareció su segundo libro de poesía, “La prefabricada”, en ediciones Chapita. Ha leído sus textos en Concordia, Buenos Aires, Santa Fe y La Plata. Poemas suyos fueron publicados en revista Ñ,  revista Def-ghi, de Santa Fe, Revista virtual Metrópolis en México y en Balconcillos, blog dedicado a la poesía en España, entre otras publicaciones.

 
> Poemas

A propósito de los pasos

El sol rojizo del atardecer
por encima de las edificaciones precarias.
Camino solo por la avenida
llena de automóviles de última categoría.
Mujeres esbeltas y musculosas corren a mí lado
las veo mover sus culos gordos
al compás de la paranoia de esta ciudad.
Pero las pierdo de vista cuando se unen
a un grupo de gimnastas,
que corren alrededor de una plaza.
Mis pasos son lentos y ociosos
no tienen ningún propósito
ni son exigentes a la hora de ponerse metas
se diría que no van a ningún lugar.
Sólo bailan para sus adentros una música confortable. 

 

El hombre y los astros

Acabo de mudarme a este monoambiente.
De espaldas a la cama tengo un ventanal
para espiar las mutaciones del cielo
y los movimientos pausados de las nubes
además de ver cubiertas de automóviles
que la gente abandona sobre los techos de sus viviendas.
Arriba del escritorio tengo desplegado el mapa estelar
correspondiente al mes de agosto
veo que Andrómeda está en dirección a Pegaso
hacia el extremo este
y que Piscis persigue a Acuario con velocidad
escapando de la traición y de la muerte.
Nos peleamos y después nos amamos
debajo de estas cobijas que ahora están desordenadas
hacia la punta de la cama.
Seguramente algo de todos estos fenómenos
que ocurren en el espacio
explican nuestras idas y venidas,
nuestros aciertos y fallidos,
las ganas de estar acompañados o totalmente solos.

 

A una adolescente pobre que vuelve sola de la disco

Es obvio que venís de la disco.
Anoche fuiste Deneb dando giros
en el centro de la pista y ahora
no sos más que una supernova
un tanto apagada, entre el amanecer
podrido de más allá de la ventanilla
del colectivo.
Seguramente, durante la madrugada,
fuiste un objeto recurrente
para manos un tanto tercas,
con ideas fijas.
Ahora que el rouge se corre
y da un aspecto mañanero y desprolijo,
pensás en los besos zarpados que recibiste
y un poco sonreís para adentro.
Tal vez no lo sepas pero la intoxicación
con alcohol de anoche te subirá
a la cabeza más tarde, cuando despiertes
y al tiempo de orinar en el baño,
vayas armando el rompecabezas
de las escenas de la noche anterior.
Finalmente vas a sacarte las medias
y después el pantalón, pero antes de acostarte,
vas a recordar algo, entonces
vas a ir semidesnuda y en puntas de pies
hasta la cocina para tomar un vaso de agua.

 
 
 
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